Interesante artículo de Antonio Sacco publicado recientemente en la Revista Novedades Educativas (nº 198, junio de 2007), en el marco de un número monográfico sobre “Discapacidad, Integración y Nuevas Tecnologías“. Parte de la idea de que aún no se aprovecha la tecnología en todo su potencial en las escuelas especiales;
Entre las principales variables que intervienen en una utilización efectiva de las TIc en educación especial, Antonio Sacco menciona las siguientes: una formación del profesorado realista, orientada a las necesidades reales de los alumnos y de los docentes; una capacitación específica en el uso de las TIC en el alumnado con necesidades especiales en la formación inicial del profesorado, y por extensión, una actualización de la misma con carácter regular; dotación de infraestructuras y hardware en los centros educativos incluyendo las posibles adaptaciones o tecnologías de acceso que sean precisas; la disponibilidad de software, tanto comercial como gratuito; la necesidad de que exista un proyecto TIC de centro consensuado y aceptado; la imprescindible colaboración e implicación de las familias en dicho proyecto; y por último, la difusión de la información y las experiencias que contribuyan a aunar esfuerzos en vez de duplicarlos.Concluye el autor que, al fin y al cabo, de lo que se trata es de aprovechar los recursos existentes y mejorar nuestra formación para adoptar y adaptar las mejores estrategias para trabajar con los alumnos.
En el ámbito educativo el concepto de necesidades educativas especiales está ampliamente asumido, aunque en la LOE (Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación) se incluye el concepto de alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo para referirse a aquellos que requieren “una atención educativa diferente a la ordinaria, por presentar necesidades educativas especiales, por dificultades específicas de aprendizaje, por sus altas capacidades intelectuales, por haberse incorporado tarde al sistema educativo, o por condiciones personales o de historia escolar” (Art. 71.2.). Desde esta perspectiva, el concepto de necesidades educativas especiales queda restringido al alumnado que “requiera, por un periodo de su escolarización o a lo largo de toda ella, determinados apoyos y atenciones educativas específicas derivadas de discapacidad o trastornos graves de conducta” (Art. 73).
Entre las principales variables que intervienen en una utilización efectiva de las TIc en educación especial, Antonio Sacco menciona las siguientes: una formación del profesorado realista, orientada a las necesidades reales de los alumnos y de los docentes; una capacitación específica en el uso de las TIC en el alumnado con necesidades especiales en la formación inicial del profesorado, y por extensión, una actualización de la misma con carácter regular; dotación de infraestructuras y hardware en los centros educativos incluyendo las posibles adaptaciones o tecnologías de acceso que sean precisas; la disponibilidad de software, tanto comercial como gratuito; la necesidad de que exista un proyecto TIC de centro consensuado y aceptado; la imprescindible colaboración e implicación de las familias en dicho proyecto; y por último, la difusión de la información y las experiencias que contribuyan a aunar esfuerzos en vez de duplicarlos.Concluye el autor que, al fin y al cabo, de lo que se trata es de aprovechar los recursos existentes y mejorar nuestra formación para adoptar y adaptar las mejores estrategias para trabajar con los alumnos.
En el ámbito educativo el concepto de necesidades educativas especiales está ampliamente asumido, aunque en la LOE (Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación) se incluye el concepto de alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo para referirse a aquellos que requieren “una atención educativa diferente a la ordinaria, por presentar necesidades educativas especiales, por dificultades específicas de aprendizaje, por sus altas capacidades intelectuales, por haberse incorporado tarde al sistema educativo, o por condiciones personales o de historia escolar” (Art. 71.2.). Desde esta perspectiva, el concepto de necesidades educativas especiales queda restringido al alumnado que “requiera, por un periodo de su escolarización o a lo largo de toda ella, determinados apoyos y atenciones educativas específicas derivadas de discapacidad o trastornos graves de conducta” (Art. 73).
Echeita y Martín (1995) mencionan: "son los alumnos con n.e.e. que acostumbran tener grandes dificultades para establecer relaciones con las implicaciones relativas que eso tiene en el aprendizaje, excepto, o en menor grado, cuando las tareas son realizadas en régimen de interacción cooperativa"